YO LLEVO EL TANGO EN EL ALMA
de Osvaldo Sosa Cordero
Yo llevo un tango en el alma,
tango de hondas vibraciones,
confidente de emociones
de mi barriada porteña.
El que cantando se adueña
del sentir de mi ciudad,
que lleva un tango en el alma,
como yo, y así dice en su cantar:
Sol que ríe en las mañanas,
de mis calles suburbanas,
luna azul de serenatas
en las casitas de lata.
Jazmines todos iguales
que el amor plantó en rivales
y allá los ojos de cielo,
los culpables de aquel duelo.
Madre buena, patio, fango,
drama fábrica, humildad,
todo, todo sabe a tango,
a canción de mi ciudad.
Se repite de la tercera a la quinta estrofa.
TANGO VIEJO
Baile guapo, debute y milonguero
danza procaz, maleva y pretenciosa,
que llevás en el giro arrabalero
la cadencia de origen candombero
como una cinta vieja y generosa.
Pasión de grelas de abolengo bajo,
de quien sos en la bronca de la vida,
un berretín con sensación de tajo,
cuando un corte las quiebra como un gajo,
o les embroya el cuore una corrida.
Chimento rantifuso y porteñero,
que trabajás el corazón de "paco"
piropo taita, dentrador, mañero,
que vas de balancín y cadenero,
rumbiando para el lao, del lado flaco.
El que te baile bien debe ser púa,
manyado entre la mersa de los guapos,
haber hecho un jotraba de ganzúa,
y tener la sensación de la cafúa
al atávico influjo de los trapos.
Letra: Carlos de la Púa
Música: Ernesto de la Cruz